La Guarida del Conejo

para gente con mente abierta y gusto por el arte

Posts tagged LHR

0 notes

Nunca Me Fui


Deja de llorar, deja gritarme, deja de decir cosas sin sentido

Deja  recitar promesas, deja de llamarme mentiroso,

Deja de llamarme traidor, deja de llamarme sínico…

La verdad, no hay razón para esta conversación, porque

Querida mía,

Realmente yo nunca me fui, por lo tanto, yo nunca te abandone

Nunca me fui, solo permití que el vacío que ponías entre nosotros creciera

Nunca me fui,  solo deje que dieras la espalda mientras yo seguía viendo en la misma dirección

Nunca me fui, solo deje de sostener la soga que te retenía a mi lado,

Nunca me fui, solo deje de hablar, porque sabía que ya no soportabas el sonido de mi vos,

Nunca me fui, solo me escondí detrás de ese gran muro que pusiste entre nosotros,

Nunca me fui, solo deje de abrazarte, porque sabía que según tú te asfixiaban mis brazos,

Nunca me fui, solo deje de verte, porque decías sentir vergüenza en mi mirada,

Nunca me fui, solo deje de responder a tus insultos, a tus quejas, a tus lágrimas,

Como veras querida mía, yo jamás me fui, siempre estuve hay….

Yo simplemente deje que te fueras, mientras me moría en silencio… 

Autor: Luis H. Rojas

Filed under LHR

6 notes

Niña Mala

Casi todas las noches mi juego es el mismo, soy una niña mujer, pero  a mis 18 años ya tengo un historial más largo de lo que una confesión pudiese perdonar,  no soy una prostituta, sencillamente, lo digo con una sonrisa sínica, soy una niña de fácil acceso, no me molesto en disimularlo o en maquillarlo, soy una cínica, una fácil, una aprovechada.

Mis días casi son siempre los mismos, amoríos con hombres casados y niños estúpidos, salidas muy tarde en las noches, alcohol y otros vicios en exceso. Mi nombre está escrito en todas las conversaciones obscenas del barrio, y mi apellido manchado en toda la comunidad, soy la mala yerba, la fácil, la perra.

Esta otra noche normal de sábado, salgo con un contado grupo de amigas, las que aun no me han repudiado por acostarme con sus novios o por quitarles la atención del chico que les gusta, el plan, siempre el mismo colarnos, a un bar de mediana categoría, mi deber, encontrar uno o dos proveedores que patrocinen la noche de juerga y luego si es necesario recompensarlos por su generosidad, no tardo mucho en acercar un grupo de soquetes con los testículos hinchados y el cerebro vacio.

La noche pasa pasajera y empieza el mismo juego de siempre, historias triviales, chistes en dobles sentido, manos que se deslizan sutilmente bajo la mesa, mis amigas casi imitando mis procedimientos logran capturar la atención de un par de miembros del grupo, yo por mi parte, ya apartada para el jefe de la manada, me limito a fingir interés en las tonterías que este desconocido de 25 años me cuenta intentando impresionarme.

La noche casi llega a su fin, algunas de mis amigas han besado a sus postores, casi todas le dan su número a alguno de estos y luego toman un taxi de camino a sus respectivas casas, pero no yo, antes se tomaban la molestia de intentar convencerme de regresar con ellas,  pero a este punto ya no tienen paciencia para mis tonterías, ya no les quedan excusas, saben que terminare en la cama de un desconocido, ya no les interesa interferir, se despiden con un simple: “espero que nos llames mañana y nos cuentes como te fue” , pero sé que no les importa, han disfrutado la noche, ahora a mi me corresponde pagar la cuenta.

Me subo con este sujeto al carro, maneja algo rápido y despreocupado, casi siempre es así, siempre están borrachos y apurados, o tal vez solo quiere demostrar su hombría manejando a velocidad innecesaria en un estado poco recomendable, me da igual, por lo menos a esta velocidad la muerte seria instantánea.

Llegamos a su apartamento, al entrar, en una esquina logro divisar una foto de una fiesta elegante, el abrazado con una joven linda y sofisticada, posiblemente su novia de años que orgullosamente muestra en todas las fiestas y reuniones sociales.

Ni bien a cerrado la puerta y se abalanza sobre mí, sin una palabra, sin una caricia, solo se lanza y toma lo que cree que ha ganado con un par de botellas de alcohol y  horas de platica, sigo el juego, le hago creer que su estilo torpe y acelerado es de hecho algo excitante y placentero, antes solía intentar moderarlos, que fueran más despacio, pero eso solo me valió golpes, insultos o una que otra burla.

 

Por fin todo termina, estamos acostados en la cama, ambos exhaustos por el estallido de deseo y pasión, el enciende un cigarro y hace un par de comentarios poco elocuentes y de hecho algo mal gusto, después de un rato se duerme debido a su borrachera y desgaste de fluidos.

Ahora me hayo prácticamente en el mismo lugar de siempre, intento abrazarle, pero hace un gesto de disgusto y se da media vuelta dándome la espalda, otra noche mas, dormiré sola. Le doy la espalda a él y una vez más como es costumbre desde hace un par de noches, empiezo a llorar en silencio, el sudor en mi cuerpo pierde su tibia y habitual temperatura, mi tensión disminuye y empiezo a regresar a mi estado normal, siempre es lo mismo, siempre es igual, me acuesto en la cama de alguien casi todas las noches, pero siempre duermo sola, tengo frio, demasiado frio.

 Hace un tiempo se me ha cruzado una idea en la cabeza, un sueño que no me deja en paz, una simple ilusión imposible de alcanzar, quisiera que por una noche dormir abrazada con alguien, sin haber hecho nada, solo compartiendo nuestro calor toda la noche, pero no pasara, nadie dormirá conmigo solo para protegerme, para mimarme, para quererme, ¿Por qué ?, porque soy la fácil, la mala yerba, la niña mujer, la cínica, la cobarde, soy la perra que siempre estará con alguien, pero siempre estará sola. 

Autor: Luis Hernando Rojas (El Conejo )

Espero les haya gustado mi primer cuento corto.

Filed under LHR